torqueo

Esencias geométricas de (arte)facto


... (sus)líneas son limpias y de una concisión matemática, todo es al mismo tiempo un trampantojo (trompe l’oeil), un laberinto en el que se duda en su simple recorrido. Los cables que van del techo al suelo marcan un recorrido que se va estrechando y curvando. Es su propuesta para que podemos penetrar en el espacio de la escultura, en su cuarta dimensión, al tiempo que interactúa con la música de Stephen Kearney (quinta dimensión), que se activa y desactiva cuando llegamos al final, al punto cero, al centro de la tormenta. De esta forma su obra está poblada por tejidos diferentes, en las que en esta ocasión la Torre de Ariz, además, le da un envoltorio matérico. Pero una vez que hemos penetrado en sus formas surge la sorpresa, los ecos, las relaciones, el sonido y… el silencio. De ahí que podamos pensar que son formas que se presentan como domesticadas, pero de las que surge lo inesperado.

 

El propio nombre elegido para esta muestra, Torqueo, es otro juego que alude a varios orígenes. Con falsas raices construye una palabra inexistente que parece real. De origen latino alude a torcer, igual que la línea de la espiral y lo contrario de los cables rectos que caen del techo; pero también hay un rumor de tormenta y otro de insignia, es decir de lo no visible y visible, como el espacio que se recorre, se oye y se calla.

 

Agustín Gómez